Min Turab _BOOK

16 ene

Min Turab _BOOK

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Min Turab
Roger Grasas

Texts
Marta Dahó

RM
Hardcover
96 pages
59 images
7,1 x 10,1 cm

Design
Jaime Narváez

English-Spanish edition
ISBN RM Verlag 978-84-17047-19-1

Donde rompe el paisaje
Marta Dahó

“Los paisajes alterados por el hombre”. Desde hace algunos años, esta expresión se ha convertido en una fórmula recurrente, especialmente en el ámbito de la fotografía contemporánea, donde suele utilizarse para definir aquellos entornos en los que la agencia humana es explícita y visible. A pesar de su anacronismo –al fin y al cabo los homínidos, como cualquier otro ser vivo, alteraron el planeta desde un principio–, su empleo no suele implicar ningún atisbo de ironía, más bien lo contrario. ¿A qué realidades se refiere, pues, esta fórmula para que se haya impuesto con tanta naturalidad en los últimos tiempos? ¿Qué nuevas alteraciones pretende señalar?

Aunque el territorio, sobre todo a partir de mediados del siglo XX, ha sufrido transformaciones a escala planetaria incomparables a las de cualquier época anterior, el éxito de esta expresión, al menos en lo que atañe al medio fotográfico, no puede desvincularse del todo de la impresionante fortuna crítica que tuvo una exposición presentada en 1975 −discreta en sus intenciones, pero insoslayable en su influencia posterior− como fue New Topographics, cuyo subtítulo era precisamente el de Photographs of a Man-Altered Landscapes. Fue también en esa época, como bien reflejaba el planteamiento de William Jenkins, comisario de la muestra, cuando el entorno empezaba a ser analizado fotográficamente desde otros puntos de vista, desde otras perspectivas menos idílicas y mucho menos espectaculares que las que habían prevalecido hasta ese momento. No obstante, pocos críticos ahondaron por aquel entonces en el brillante planteamiento de Jenkins, y probablemente tampoco prestaron especial atención a la diversidad de los proyectos seleccionados para la exposición que, quizá de forma demasiado automática, quedaron asociados a un simplificado deseo de ilustrar la transformación del paisaje norteamericano.

Muchos artistas y fotógrafos pertenecientes a esa generación que empezó su andadura profesional en los años sesenta, y no únicamente en Estados Unidos, decidieron trabajar –aunque fuera por razones y con enfoques artísticos fundamentalmente diversos– en territorios donde pudieran fotografiar menos condicionados por las imposiciones heredadas de la cultura paisajística occidental. Por otra parte, no es menos cierto que, con el tiempo, la atención a ese tipo de espacios −vacíos, planos, mudos, comunes o apagados, como rezaban con precisión las indicaciones de Robert Smithson a la hora de elegir dónde fotografiar− ha experimentado un proceso inverso. La identificación de estas características en un lugar cualquiera se ha convertido en un nuevo parámetro de interés estético que se impone obviando sus realidades sociales, políticas o económicas. En otras palabras, el paisaje alterado, al que con el tiempo se le han ido sumando otros aspectos y cotas de degradación globalizada, ha quedado investido de nuevos valores e intereses, casi como si se tratara de un nuevo monumento.

A todo ello se añade además el hecho de que, desde hace algunos años, ciertos puntos del planeta se disputan de forma obscena los mayores niveles de extravagancia, espectacularidad y despropósito medioambiental, lo cual los ha convertido en destinos privilegiados de artistas y fotógrafos subyugados ante la magnitud de las alteraciones fomentadas a golpe de petrodólar. Concretamente, algunas ciudades de la península arábiga parecen haber sido y estar siendo concebidas precisamente con tal fin. No obstante, lo que las rodea, lo que se halla en sus bordes y sus periferias, así como gran parte del territorio del Golfo, ha sido mucho menos atendido. En parte por las propias leyes y prohibiciones que hasta hace poco impedían el uso de cámaras allí; en parte porque donde se considera que no hay nada que ver, nada llama a ser fotografiado. Por todo ello, muchos de estos territorios por los que se ha desplazado Roger Grasas siguen protegidos bajo el manto de lo overlooked: aquello que aun estando presente resulta invisible.

Si a mediados de los años ochenta John Gossage, invitado a fotografiar en Arabia Saudí, declaraba sentirse interpelado por esa “nada” que ofrecía entonces el desierto y donde algunos locales procuraron evitarle decepciones por la ausencia de supuestos lugares de interés, unos cuantos años más tarde el proyecto Min Turab −que en árabe  significa literalmente ‘de la tierra’, lo que brota de ella− se propone constatar cómo se resquebraja esa nada: el punto exacto de su rotura, allí donde un paisaje se desgarra y otro nuevo se impone barriendo el anterior. Claro que el paisaje no es únicamente la tierra, el territorio que pisamos, sino también la forma que tenemos de percibirlo, de comprenderlo y evocarlo visualmente. De ahí que podamos concluir que en esa ambivalencia semántica del lenguaje que atribuye al concepto “paisaje” una doble realidad, material y cultural, también se juega la globalización del territorio. Las fotografías de Roger Grasas lo indican sin ambages.

Aunque su itinerario tiene algo de exploración decimonónica, el grand tour por los territorios de este Min Turab que es también fuente de alteración −siendo el petróleo el principal agente de cambio− no queda imantado por los nuevos centros de peregrinaje fotográfico. Por el contrario, su deriva parece conducirle en otras direcciones. En realidad, sus lugares de observación apuntan a los nuevos centros urbanos en su desarrollo desaforado, pero desde un posicionamiento ligeramente distinto: el de las afueras, el borde, la periferia o el callejón. Lo que puede ser percibido con ese simple desplazamiento de pocos kilómetros y lo que se despliega desde esa perspectiva secundaria menos privilegiada atiende a lo menor, al detalle aparentemente anecdótico, pero que en este caso resulta ser el más significativo. En su conjunto, estas fotografías proponen escrutar con cierta calma los puntos exactos donde la alteración produce un desacompasamiento fatal, la fricción que viene a desbaratar anteriores visiones e ideas de un lugar: las que podríamos tener nosotros como espectadores extranjeros sin conocimiento de causa, las que podrían tener también los habitantes locales lidiando con la vertiginosa transformación de sus paisajes a los que, por primera vez en la historia, sobrevivirán.

El imaginario Disney, quizás el primero en concebir paisajes auténticamente híbridos y globalizados, ha quedado perversamente amalgamado con el encanto de las Mil y una noches; el olvidado centro histórico de Doha ha sido ocupado por una pista de karts; focos, ferias, recreaciones y trampantojos… No hace falta enumerar los signos inequívocos de la conversión del lugar en parque temático porque actúan a nivel global. Todas y cada una de las imágenes de este libro, en mayor o menor medida, señalan el punto de no retorno de una alteración que no solo aniquila ciertas vistas desde una perspectiva paisajística sino, mucho más importante, impone otros modos de vida. Las implicaciones geopolíticas de los territorios de Min Turab conllevan, además, otro matiz importante. Aquello que en Barcelona o en Nueva York apenas provocaría discusión, en ciudades como Abu Dhabi, Doha o Dubai escandaliza y fascina a partes iguales al público extranjero. Es difícil resistirse a la crítica ante la omnipotencia del despliegue tecnológico y sustraerse al espectáculo más atroz de la globalización en países que no son los nuestros. Consciente de esta compleja tesitura, en este proyecto Roger Grasas opta por alejarse y observar desde cierta distancia qué se está produciendo en esas rocas sobre las que rompe el paisaje.

Si la concepción clásica del paisaje, cuya herencia pervive en muchos de los proyectos fotográficos actuales, contribuyó a naturalizar ideológicamente la dimensión desigual de las relaciones sociales, ocultando la realidad de los procesos históricos y conflictivos implicados, los retos con los que se confronta la práctica fotográfica actual en su reflexión sobre un paisaje cada vez más complejo son evidentes pero nada fáciles de abordar. La opción que se aprecia en el planteamiento de Min Turab podría ser justamente la de confrontarse con ese nuevo orden visual que determina las condiciones de hipervisibilidad –y experiencia– de unos paisajes y la exclusión de otros, identificando esos puntos ciegos donde oleadas de imágenes están siendo sustituidas por otras de muy distinto signo.

Where the Landscape Breaks
Marta Dahó

In the past few years, “man-altered landscapes” has become something of a recurring expression, especially in the world of contemporary photography, where it is typically used to describe environments where humans have intervened explicitly and visibly. It is a somewhat anachronistic phrase—hominids, after all, have been altering the planet from the start, just like all other living things—but its use does not imply the faintest shade of irony. And yet, what realities it could be referring to, that it has been employed with such naturalness in recent times? What new alterations could it be pointing toward?

If land has been going through planetary-scale transformations unlike those of any earlier era, and these transformations have been especially precipitous in the latter half of the 20th century, then the expression’s success cannot be dissociated, at least in the context of photography, from the runaway critical success of a 1975 exhibition entitled New Topographics, whose subtitle was none other than Photographs of a Man-Altered Landscape, a project of modest ambition that had an undeniable influence on later work. William Jenkins, the exhibition’s curator, rightly observed that at that point in history, photographers were beginning to study the environment in new ways that were less idyllic and certainly much less dramatic than those that had prevailed in the past. Nevertheless, few critics at that time took more than a fleeting interest in Jenkins’ brilliant observation, and likely paid little attention to the diverse range of projects selected for his exhibition. Perhaps, too automatically, they associated the works with an oversimplified desire to illustrate the transformation of the North American landscape.

Many of the artists and photographers who began their careers in the sixties—and not only those in North America—chose to work in areas where they could take photos that were less constrained by the inherited dictates of Western landscape art. That is to say, they increasingly focused on what Robert Smithson called “empty, plain, vacant, silent, common, ordinary” spaces when choosing where to shoot. Nevertheless, over time, identifying these characteristics in a given place has become a new parameter of aesthetic interest that prevails even without confronting those places’ social, political and economic realities. In other words, altered landscapes that had acquired a patina of globalized degradation and deterioration over the years have become invested with new value and interest, almost as if the subject being photographed were a new kind of monument.

On top of all this, certain parts of the world have been involved for some years in an obscene competition to out-do one another in the extent of their extravagance, ostentation and environmental folly, making them prime destinations for artists and photographers captivated by the magnitude of petrodollar-fueled landscape alterations. Certain cities on the Arabian Peninsula in particular seem to have been conceived and continually developed for precisely that purpose. Their environs, however—their borders and peripheries, along with a fair amount of the territory along the Gulf—have received much less attention. This is partly due to the laws and prohibitions that until recently limited the use of cameras, and partly because where there is generally thought to be little to see, little gets photographed. Consequently, many of the areas where Roger Grasas has traveled have been guarded beneath the inclination to overlook that which though present, is somehow invisible.

When John Gossage was invited to photograph Saudi Arabia in the mid-eighties, he said that he felt challenged by the “nothing” of the desert, where a few locals feared he would be disappointed in the lack of what they considered points of interest. Years later­, the project Min Turab (Arabic for “of the earth,” that is to say, what emerges from the land) seeks to confirm the exact point where that nothingness breaks down; it explores spaces where one landscape was torn down and swept away and another is being installed. Of course, the landscape is more than just the land we step on: it includes our perception of those spaces it refers to and the ways we understand and evoke them visually. From this we can conclude that the semantic ambivalence that attributes a double reality of material and cultural to the concept of “landscape” is also at play in the globalization of territory. Roger Grasas’s photos say as much.

Grasas’s itinerary may be somehow reminiscent of the 19th-century grand tour, but in Min Turab, he is not drawn to the latest, most popular sites of photographic pilgrimage. In fact, he seemed to drift in the opposite direction. The areas he chose to study point to the newest centers of unbridled urban development with a twist: his approach is from the outskirts, the periphery, and the back alley. When he steps back a few miles and takes in his secondary, less privileged view, the things he notices tend toward the small. Apparently anecdotal details, at least in this case, end up being the most meaningful of all. Taken together, his photographs calmly scrutinize the exact places where landscape alteration, linked to oil as a main agent of change, has produced a fatal discord, a sort of friction that destroys earlier visions and ideas of a place: the notions that we might have as uninformed foreign spectators, or that locals might have as they deal with landscapes transforming rapidly before their eyes—landscapes that, for the first time in history, they will outlive.

The worlds created by Disney, perhaps the first to conceive a truly hybrid globalized landscape, here merge perversely with the enchantment of the Thousand and One Nights. Doha’s forgotten historic downtown is now home to a go-karts track. Spotlights, fairs, recreations, and trompe-l’oeil of every sort are what we find in Grasas’ photographs. There’s no need to list the unmistakable indications that some of these places have become a sort of theme park, because they are acting on a global level. All of the pictures in this book, to a greater or lesser extent, identify the point of no return, where the alteration does not merely obliterate the view of a certain landscape, but more importantly, imposes a new way of life.

Min Turab also has important geopolitical implications. What would scarcely be remarkable in a Western city is scandalous and fascinating in equal measure to foreigners visiting places like Abu Dhabi, Doha and Dubai. It is hard to resist criticizing the overwhelming deployment of technology only to escape to the equally atrocious spectacle of globalization in countries other than our own. In this project, Grasas, aware of the situation’s complexity, chooses to take a step back; he observes what is being built upon those rocks, over which the landscape is breaking, from a certain distance.

If the classic conception of landscape, which many of today’s photographic projects have inherited, helped naturalize the ideology of unequal social relationships and disguised the reality of the historic conflict implied therein, then the challenges that current photography must face when reflecting on an increasingly complex landscape are clear. That does not mean, however, that they will be at all easy to address. Perhaps, by identifying the blind spots where waves of images are being swept away and replaced by others of a very different sort, Min Turab allows us to confront this new visual regime that imposes the conditions of hyper-visibility of some landscapes and the dramatic dismissal of others.

31 may

At€nea _BOOK

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The European Central Bank headquarters in Frankfurt.

July 19th, 2012. It is 8:45 in the morning, and I am here, camera in hand, awaiting the arrival of the members of the Governing Council. They hold meetings several times a year, but today the situation is tense. The financial and economic crisis is making its effects felt throughout half of Europe, and especially so in the Mediterranean countries. Across the street from the ECB is a protest camp inhabited by hundreds of citizens of various nationalities. At the stroke of nine, several official cars pull up in front of the bank, and the “men in black” get out. I start taking pictures of their briefcases.

I’m not particularly interested in their faces; what I find really fascinating, what really drew me here, is the shine of that leather, under which the numbers are hidden. I take shots in several bursts with my telephoto lens. In less than a minute, they have passed the security guards and disappeared.
I know they won’t be out for several hours, so I decide to take a walk around. As I circle the building, I pass a shop belonging to the Bank itself. Inside, I find all kinds of souvenirs related to the European currency (T-shirts with the Euro logo, mugs, plates, posters, lighters). I wonder who buys all of this junk “tattooed” with the letter €. I’m about to go back out onto the street when in the corner of the shop I am baffled to notice packages that seem to contain Euro bills. The shop assistant tells me that these are in fact 1,000,000 € bundles which were withdrawn from circulation due to some sort of printing error and were later shredded, pressed and packaged for sale as a souvenir at the modest price of 10€.
It makes me think of the perverse genius of the capitalist system, able to make a profit even from money without value. I decide to buy a package and take it with me from the European Central Bank to the Parthenon in Athens. At€nea documents the landscapes I passed through as I went from the north to the south of Europe with 1,000,000 in fake Euros in my backpack.

Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt

19 de julio de 2012. Son las 8.45 h de la mañana y estoy, cámara en mano, esperando la llegada de los miembros del Consejo de Gobierno. Se reúnen varias veces al año, pero hoy la situación es tensa. La crisis financiera y económica hace estragos en media Europa y muy especialmente en los países mediterráneos. Enfrente del BCE acampan a modo de protesta cientos de ciudadanos de distintas nacionalidades. A las nueve en punto varios coches oficiales se detienen delante del Banco y descienden los «hombres de negro». Empiezo a fotografiar sus maletines. No me interesan demasiado sus caras; en realidad lo que me fascina y me ha llevado hasta aquí es la textura y el brillo de aquella piel que esconde los números. Disparo varias ráfagas con el teleobjetivo. En menos de un minuto ya han desaparecido a través de los controles de seguridad.
Tardarán varias horas en salir, así que decido ir a dar una vuelta. Al rodear el edificio, paso por delante de una tienda que pertenece al propio Banco. En el interior encuentro todo tipo de souvenirs sobre la moneda europea (camisetas con el logo del €uro, tazas, platos, posters, encendedores). Pienso en quién puede comprar toda aquella bazofia «tatuada» con la letra €.  Estoy a punto de salir a la calle cuando en una esquina descubro, perplejo, unos paquetes que parecen contener billetes. El dependiente me indica que, efectivamente, son paquetes de 1.000.000 € retirados de circulación por algún defecto durante el proceso de impresión y, posteriormente, triturados, prensados y empaquetados para su venta como souvenir al módico precio de 10 €.
Me pongo a pensar en la perversa genialidad del sistema capitalista, que es capaz de obtener rendimiento incluso del dinero que no tiene valor. Decido comprar un paquete y llevarlo desde el Banco Central Europeo hasta el Partenón de Atenas. At€nea es el documento de los paisajes que recorrí del norte al sur de Europa con 1.000.000 € falsos en la mochila.

Atenea
Roger Grasas

RM
Hardcover
144 pages
54 images
15,2 x 23,5 cm

Design
Eloi Gimeno

English edition
ISBN RM Verlag 978-84-69738-8

31 may

HA ARETZ

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HA ARETZ [2010-2017]

The ‘Ha Aretz’ project (an expression taken from the language spoken by Jesus Christ, the Aramaic, literally meaning ‘the Promised Land’) is a remembrance of biblical landscapes photographed  under the relentless filter of contemporary conjunctures such as globalization, the consumer society, hyper-technology, mass tourism or even the devastation of war.

Performed during seven years throughout seven countries (Israel, Palestine, Egypt, Lebanon, Jordan, Syria and Turkey) and documenting some of the most ancient villages and cities of the human history continuously inhabited such as Jerusalem, Damascus, Beirut, Biblos, Nazaret, Bethlem or  Jericó,  HaAretz HaMuvtahat  is  intended to be a reflection on the possible evolution (or involution) of an ancestral region, cradle of civilizations and also on the ferocious power of the binomial capitalism-technology that reigns in the current horizon of postmodernity.

 ‘HA ARETZ [2010-2017]

El proyecto Ha Aretz (  expresión extraída de la lengua que supuestamente habló Jesucristo, el arameo, y que literalmente significa ‘la tierra prometida’ ) es una rememoración de los paisajes bíblicos fotografiados bajo el  filtro de coyunturas contemporáneas tales como la globalización, la sociedad del consumo, la hipertecnificación,  el turismo de masas o incluso la devastación de la guerra.

Realizado durante siete años a lo largo de siete países (Israel, Palestina, Egipto, Líbano, Jordania, Siria y Turquía) y documentando algunas de las poblaciones más antiguas de la humanidad habitadas de forma continuada tales como Jerusalén, Jericó, Nazaret, Bethlem, Beirut o Damasco,  HaAretz HaMuvtahat pretende ser una reflexión acerca de la posible evolución (o involución) de una región ancestral, cuna de civilizaciones y en particular de la feroz potencia del binomio capitalismo-tecnología que reina hoy en el horizonte de la postmodernidad

 ‘HA ARETZ [2010-2017]

El projecte Ha Aretz ( expressió extreta de la llengua que suposadament va parlar Jesucrist, l’arameu, i que literalment significa ‘la terra promesa’ ) és una rememoració dels paisatges bíblics fotografiats sota el filtre de conjuntures contemporànies tals com la globalització, la societat del consum, la hipertecnificació, el turisme de masses o fins i tot la devastació de la guerra.

Realitzat durant set anys al llarg de set països (Israel, Palestina, Egipte, Líban, Jordània, Síria i Turquia) i documentant algunes de les poblacions més antigues de la humanitat habitades de forma continuada tals com Jerusalem, Jericó, Natzaret, Bethlem, Beirut o Damasc, HaAretz HaMuvtahat pretén ser una reflexió sobre la possible evolució (o involució) d’una regió ancestral, bressol de civilitzacions i en particular de la feroç potència del binomi capitalisme-tecnologia que regna avui en l’horitzó de la postmodernitat.

‘Ha Aretz’   [2010-2017]

Dimensions 40x40cm / 60x60cm / 80x80cm

Giclée printing on  Baryta Fine Art paper

Edition of 5

12 dic

Hotel, dulce hotel

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‘Hotel, dulce hotel’ [2005-2017]

‘Hotel, sweet hotel’ is a  photographic project and a taxonomic collection of interiors of rooms and hotels dependencies, realized during 12 years (2005-2017) in more than fifty countries along the five continents.

 It is a series that reflects on some anthropological aspects of travel such as loneliness, the complicity of the traveler with a space that becomes a home or temporary refuge, the phenomenon of contemporary neo-nomadism and the relationship of the guest with the ‘outside world’ through technology.

Swinging at the inside/outside polarity, either through the physical frame of the window, either through the virtual window of the TV, and with a subtle sense of irony, the great variety and eclecticism of the rooms adresses us towards a certain sociology of the trip.  This information can be  drawed as well from the hotel’s own aesthetic, sometimes aseptic, sometimes excessive.

‘Hotel, dulce hotel’ [2005-2017]

‘Hotel, dulce hotel’ es un proyecto fotográfico documental y de recopilación taxonómica de interiores de habitaciones y dependencias de hoteles realizado entre los años 2005 y 2017 en más de sesenta países a lo largo de los cinco continentes.

Se trata de una serie que reflexiona sobre algunos aspectos antropológicos del viaje tales como  la soledad, la complicidad del viajero con un espacio de transición que se convierte en hogar o refugio temporal, el fenómeno del neo-nomadismo contemporáneo o la relación del huésped con el ‘mundo exterior’ a través de la tecnología.

Basculando casi siempre  en la polaridad dentro/fuera, sea ésta a través de la ventana física o a través de la ventana virtual del televisor, y con un sutil sentido de la ironía, la gran variedad y eclecticismo de estancias nos dirige hacia una cierta  sociología del viaje, la cual se extrae a su vez de la propia estética del hotel, unas veces aséptica, otras veces excesiva.

‘Hotel, dulce hotel’ [2005-2017]

‘Hotel, dulce Hotel’ és un projecte fotogràfic documental i de recopilació taxonómica d’interiors d’habitacions i dependències d’hotels realitzat durant dotze anys (2005-17) en més de seixanta països al llarg dels cinc continents.

Es tracta d’una sèrie que reflexiona sobre alguns aspectes antropològics del viatge tals com la solitud, la complicitat del viatger amb un espai de transició que es converteix en llar o refugi temporal, el fenòmen del neo-nomadisme contemporani o la relació de l’hoste amb el ‘món exterior’ a través de la tecnologia.

Basculant gairebé sempre en la polaritat dins/fora, sigui aquesta a través de la finestra física o a través de la finestra virtual del televisor, i amb un subtil sentit de la ironia, la gran varietat i eclecticisme d’espais  ens dirigeix cap a una certa sociologia del viatge, la qual s’extreu alhora de la pròpia estètica de l’hotel, unes vegades asèptica, altres vegades excessiva.

 

‘Hotel, dulce hotel’ [2005-2017]
Dimensions 30x40cm / 45×60 cm / 60×80 cm
Giclée printing on Fine Art Baryta paper.
Edition of 5

08 abr

Min Turab

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‘Min Turab’ (2007-2016)

In the Arab countries of the Persian Gulf region, any remark about the future tends to be appended with the expression ‘In sha Allah,’ which denotes hope and desire for something to happen, God willing.

The huge influx of capital thanks to natural resources, economic globalization and tourism and the corresponding arrival of new technology have combined to bring new ways of living to these countries, customs that belong more to the digital era than to the austere nomadic culture of the Bedouins that populated the Arabian Peninsula. As a result, countries like Saudi Arabia, Qatar, Bahrein, United Arab Emirates and Oman have undergone a radical process of transformation, not just of their societies and cultures, but also of their landscapes and aesthetics.

The project ‘Inshallah’ documents this urban and interurban mutation. The traditional customs of Islam exist alongside postmodern spaces, while historic landscapes are influenced by new technologies. Roger Grasas presents a conceptual vision of contemporary spaces in order to explore ideas of what is “strange” and what is “sophisticated” in this new Arab landscape, where the past and the future fuse together to wipe out the present.

INSHALLAH (2007-2016)

En los países árabes de la región del Golfo Pérsico cualquier comentario referido al futuro suele acompañarse del término In sha Allah, el cual denota anhelo y esperanza de que un acontecimiento ocurra, si tal es la voluntad de Alá.

La masiva llegada de ingresos gracias a los recursos naturales, la mundialización de la economía y el turismo, así como la correspondiente importación de tecnología han generado, en estos países, nuevos modos de vida, más propios de la era digital que de la austera cultura nómada de los beduinos originarios de la península arábiga. Como consecuencia de todo esto, países como Arabia Saudí, Qatar, Bahrain, Emiratos Árabes y Omán han experimentado un radical proceso de transformación, no solo social y cultural, sino también paisajística y estética.

El proyecto Inshallah documenta esta mutación urbana e interurbana. Las costumbres ancestrales del Islam conviven con espacios postmodernos a la vez que sus paisajes históricos reciben la influencia de las nuevas tecnologías. A través de una visión conceptual de los espacios contemporáneos, Roger Grasas explora las ideas de «lo extraño» y «lo sofisticado» en el nuevo paisaje árabe, donde el pasado y el futuro se funden para anular el presente.

INSHALLAH (2007-2016)

Als països àrabs de la regió del Golf Pèrsic qualsevol comentari referit al futur sol anar acompanyat del terme In sha Allah, que denota anhel i esperança que un esdeveniment ocorri, si aquesta és la voluntat d’Alà.

La massiva arribada d’ingressos gràcies als recursos naturals, la mundialització de l’economia i el turisme, i també la corresponent importació de tecnologia han generat, en aquests països, noves formes de vida, més pròpies de l’era digital que de l’austera cultura nòmada dels beduïns originaris de la península aràbiga. Com a conseqüència de tot això, països com Aràbia Saudita, Qatar, Bahrain, els Emirats Àrabs i Oman han experimentat un radical procés de transformació, no només social i cultural, sinó també paisatgística i estètica.

El projecte Inshallah documenta aquesta mutació urbana i interurbana. Els costums ancestrals de l’Islam conviuen amb espais postmoderns alhora que els seus paisatges històrics reben la influència de les noves tecnologies. A través d’una visió conceptual dels espais contemporanis, Roger Grasas explora les idees d’allò «estrany» i d’allò «sofisticat» en el nou paisatge àrab, on el passat i el futur es fonen per anular el present.

Min Turab [2005-2015]

Giclée Print with pigmented inks on cotton paper

80 x 80 cm

Edition of 5

08 abr

At€nea_

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July 19, 2012. The European Central Bank headquarters in Frankfurt.

It is 8:45 in the morning, and I am here, camera in hand, awaiting the arrival of the members of the Governing Council. They hold meetings several times a year, but today the situation is tense. The financial and economic crisis is making its effects felt throughout half of Europe, and especially so in the Mediterranean countries. Across the street from the BCE is a protest camp inhabited by hundreds of citizens of various nationalities. At the stroke of nine, several official cars pull up in front of the bank, and the “men in black” get out. I start taking pictures of their briefcases. I’m not particularly interested in their faces; what I find really fascinating, what really drew me here, is the shine of that leather, under which the numbers are hidden. I take shots in several bursts with my telephoto lens. In less than a minute, they have passed the security guards and disappeared.

I know they won’t be out for several hours, so I decide to take a walk around. As I circle the building, I pass a shop belonging to the Bank itself. Inside, I find all kinds of souvenirs related to the European currency (T-shirts with the Euro logo, mugs, plates, posters, lighters). I wonder who buys all of this junk “tattooed” with the letter €. I’m about to go back out onto the street when in the corner of the shop I am baffled to notice packages that seem to contain Euro bills. The shop assistant tells me that these are in fact 50,000€ bundles which were withdrawn from circulation due to some sort of printing error and were later shredded, pressed and packaged for sale as a souvenir at the modest price of 10€.

It makes me think of the perverse genius of the capitalist system, able to make a profit even from money without value. I decide to buy a package and take it with me from the European Central Bank to the Parthenon in Athens. At€nea documents the landscapes I passed through as I went from the north to the south of Europe with 50,000 fake Euros in my backpack.

PS: That same day, Thursday, July 19, Spain’s risk premium reached record levels, the IBEX collapsed and the Bundestag approved a bailout of the Spanish banking system.

 

 

Roger Grasas

Barcelona, 2012

19 de julio de 2012. Sede del Banco Central Europeo en Frankfurt

Son las 8.45 h de la mañana y estoy, cámara en mano, esperando la llegada de los miembros del Consejo de Gobierno. Se reúnen varias veces al año, pero hoy la situación es tensa. La crisis financiera y económica hace estragos en media Europa y muy especialmente en los países mediterráneos. Enfrente del BCE acampan a modo de protesta cientos de ciudadanos de distintas nacionalidades. A las nueve en punto varios coches oficiales se detienen delante del Banco y descienden los «hombres de negro». Empiezo a fotografiar sus maletines. No me interesan demasiado sus caras; en realidad lo que me fascina y me ha llevado hasta aquí es la textura y el brillo de aquella piel que esconde los números. Disparo varias ráfagas con el teleobjetivo. En menos de un minuto ya han desaparecido a través de los controles de seguridad.

Tardarán varias horas en salir, así que decido ir a dar una vuelta. Al rodear el edificio, paso por delante de una tienda que pertenece al propio Banco. En el interior encuentro todo tipo de souvenirs sobre la moneda europea (camisetas con el logo del €uro, tazas, platos, posters, encendedores). Pienso en quién puede comprar toda aquella bazofia «tatuada» con la letra €. Estoy a punto de salir a la calle cuando en una esquina descubro, perplejo, unos paquetes que parecen contener billetes. El dependiente me indica que, efectivamente, son paquetes de 50.000 € retirados de circulación por algún defecto durante el proceso de impresión y, posteriormente, triturados, prensados y empaquetados para su venta como souvenir al módico precio de 10 €.

Me pongo a pensar en la perversa genialidad del sistema capitalista, que es capaz de obtener rendimiento incluso del dinero que no tiene valor. Decido comprar un paquete y llevarlo desde el Banco Central Europeo hasta el Partenón de Atenas. At€nea es el documento de los paisajes que recorrí del norte al sur de Europa con 50.000 € falsos en la mochila.

Roger Grasas

Barcelona, 2012

19 de juliol del 2012. Seu del Banc Central Europeu a Frankfurt

Són les 8.45 h del matí i estic esperant, càmera en mà, l’arribada dels membres del Consell de Govern. Es reuneixen diverses vegades l’any, però avui la situació és tensa. La crisi financera i econòmica fa estralls a mitja Europa i molt especialment als països mediterranis. Enfront del BCE hi acampen a mode de protesta centenars de ciutadans de diverses nacionalitats. A les nou en punt diversos cotxes oficials s’aturen davant del Banc i baixen els «homes de negre». Començo a fotografiar els seus maletins. No m’interessen massa les seves cares; en realitat el que em fascina i m’ha portat fins aquí és la textura i la lluentor d’aquella pell que amaga els números. Disparo unes quantes ràfegues amb el teleobjectiu. En menys d’un minut ja han desaparegut a través dels controls de seguretat.

Trigaran unes hores a sortir, així que decideixo anar a fer un tomb. Quan faig la volta a l’edifici, passo per davant d’una botiga que pertany al Banc mateix. A l’interior hi trobo tota mena de souvenirs sobre la moneda europea (samarretes amb el logotip de l’€uro, tasses, plats, pòsters, encenedors). Penso en qui pot comprar tota aquella morralla «tatuada» amb la lletra €. Estic a punt de sortir al carrer quan en un racó descobreixo, perplex, uns paquets que semblen contenir bitllets. El dependent m’indica que, efectivament, són paquets de 50.000 € retirats de circulació per algun defecte durant el procés d’impressió i, posteriorment, triturats, premsats y empaquetats per vendre’ls com a souvenir al mòdic preu de 10 €.

Em poso a pensar en la perversa genialitat del sistema capitalista, que és capaç d’obtenir rendiment fins i tot dels diners que no tenen valor. Decideixo comprar-ne un paquet i portar-lo des del Banc Central Europeu fins al Partenó d’Atenes. At€nea és el document dels paisatges que vaig recórrer del nord al sud d’Europa amb 50.000 € falsos a la motxilla.

Roger Grasas

Barcelona, 2012

 

P.D.: Aquell mateix dijous 19 de juliol la prima de risc d’Espanya va batre tots els rècords, l’IBEX es va desplomar i el Bundestag va aprovar el rescat a la banca espanyola.

At€nea

The problem of our times is that the future isn’t what it used to be’, Paul Valéry

‘At€nea’ is a journey, at the same time both physical and symbolic, around a Europe marked by depression and disillusionment. Far removed from the hungry gaze of a news gatherer, the photographer Roger Grasas offers us a vision of a mysterious and disturbing Europe, scattered with scenes in which animate and inanimate beings hold a dialogue in an encrypted language.

Having set off on a sort of situationalist dérive, the author crosses the old Continent as an observer, in the style of a flaneur, a true Homo Ludens, taking delight in the unexpected to be found among the visible signs he stumbles upon, turning the ephemeral path traced across the map into a board game of his own invention.

At the starting point of its excavation into very foundations of the Western world, ’At€nea’ chooses the headquarters of the European Central Bank in Frankfurt, the epicenter of current political events. The tour reaches its end two months later at the feet of the Parthenon in Athens, thus closing the gap between the contemporary “temple” of financial speculation on the one hand, and the Greek temple of art and wisdom on the other. It is a journey from North to South, from the rich Europe to the poor Europe, from the contemporary crisis of values to the original value of ideas.

In order to cover the distances required for this journey, the artist used nearly all the possible means of transport, from the most modern to the most primitive: planes, trains, cars, ships, bicycles… He ran the final stretch from the town of Marathon to the Parthenon, echoing the trip of the heroic messenger Pheidippides, whose run occurred during the Century of Pericles, a period in which art, philosophy and politics soared to their greatest heights. Roger Grasas thus brings the project to an end by evoking history through a physical act that in turn brings about a symbolic transformation of the territory.

The trip resulted in a collection of 60 photographs that document the impression left by passages from the built city to the “non-places” of postmodernity. They are silent images that are content to pose questions rather than offer any answers.

La Vanguardia, March 6 2013

At€nea

“El problema de nuestros tiempos es que el futuro ya no es lo que era.”, Paul Valéry

At€nea es un viaje físico y al mismo tiempo simbólico a través de una Europa marcada por la depresión y el desencanto. Lejos de la mirada ávida de noticia, el fotógrafo Roger Grasas nos presenta una Europa misteriosa e inquietante, poblada de escenas en las que seres animados o inanimados dialogan en un idioma encriptado.

Embarcado en una especie de «deriva» situacionista el autor atraviesa el viejo continente al estilo de un flâneur observador, un auténtico homo ludens que se deleita con lo insólito de las señales visibles con las que tropieza, convirtiendo la efímera línea trazada sobre el territorio en el propio tablero del juego.

Como una inmersión hacia los orígenes de Occidente, At€nea toma como punto de partida la sede del Banco Central Europeo en Frankfurt, epicentro de la actualidad política. La ruta culmina dos meses después a los pies del Partenón de Atenas, cerrándose así el trayecto entre el actual «templo» especulativo de las finanzas y el antiguo templo griego del arte y la sabiduría. Un periplo de norte a sur, de la Europa rica a la Europa pobre, de la crisis actual de valores al valor original de las ideas.

Para cubrir el trayecto, el autor ha utilizado casi todos los medios de transporte, de los más modernos a los más más primitivos: avión, tren, coche, barco, bicicleta… La última etapa hasta el Partenón la realiza corriendo desde la población de Maratón, emulando al heroico mensajero Filípides. Tal hazaña sucedía durante el siglo de Pericles, periodo caracterizado por el apogeo del arte, el pensamiento y la política. Roger Grasas culmina así el proyecto con una rememoración histórica, en un acto físico de transformación simbólica del territorio.

El resultado del viaje es una colección de 60 fotografías que documentan la huella del ser humano en un paisaje marcado por los tránsitos entre la ciudad construida y los «no-lugares» de la posmodernidad. Imágenes silenciosas que, más que ofrecer respuestas, se conforman con plantear dudas.

La Vanguardia, 6 de marzo de 2013

At€nea

“El problema dels nostres temps és que el futur ja no és el que era.”, Paul Valéry

At€nea és un viatge físic i alhora simbòlic arreu d’una Europa marcada per la depressió i el desencís. Lluny de la mirada àvida de notícia, el fotògraf Roger Grasas ens presenta una Europa misteriosa i inquietant, poblada d’escenes en què éssers animats o inanimats dialoguen en un idioma encriptat.

Embarcat en una mena de «deriva» situacionista l’autor travessa el vell continent a l’estil d’un flâneur observador, un autèntic homo ludens que es delecta amb allò insòlit de les senyals visibles amb què ensopega, convertint l’efímera línia traçada sobre el territori en el taulell del joc mateix.

Com una immersió envers els orígens d’Occident, At€nea pren com a punt de partença la seu del Banc Central Europeu a Frankfurt, epicentre de l’actualitat política. La ruta culmina dos mesos després als peus del Partenó d’Atenes, tancant-se així el trajecte entre l’actual «temple» especulatiu de les finances i l’antic temple grec de l’art i la saviesa. Un periple de nord a sud, de l’Europa rica a l’Europa pobra, de la crisi actual de valors al valor original de les idees.

Per cobrir el trajecte l’autor ha utilitzat gairebé tots els mitjans de transport, des dels més moderns als més primitius: avió, tren, cotxe, vaixell, bicicleta… La darrera etapa fins al Partenó la realitza corrent des de la població de Marató, emulant l’heroic missatger Filípides. Tal fita succeïa durant el segle de Pèricles, període caracteritzat per l’apogeu de l’art, el pensament i la política. Roger Grasas culmina així el projecte amb una rememoració històrica, en un acte físic de transformació simbòlica del territori.

El resultat del viatge és una col·lecció de 60 fotografies que documenten l’empremta de l’ésser humà en un paisatge marcat pels trànsits entre la ciutat construïda i els «no-llocs» de la postmodernitat. Imatges silencioses que més que oferir respostes es conformen amb plantejar dubtes.

La Vanguardia, 6 de març del 2013

At€nea [2012]

Giclée Print with pigmented inks on cotton paper

80 x 80 cm

Edition of 5

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